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Venezuela:l'Unione Nazionale dei Lavoratori

un'analisi del panorama sindacale venezuelano
2 novembre 2005 - Diana Barahona
Fonte: CounterPunch - Rebelion

El proceso revolucionario que arrancó en Venezuela con la elección del Presidente Hugo Chávez Frías en 1998 ha cambiado totalmente el panorama sindical. Durante 40 años la dominante Confederación de Trabajadores Venezolanos mantuvo una estructura antidemocrática y los burócratas sindicales colaboraban con el patronal para aplastar las luchas de los trabajadores. Se despedía y hasta asesinaba a los militantes democráticos mientras los jefes sindicales hacían la vista gorda. Hoy Venezuela tiene una federación sindical nueva. Después de que la dirigencia de la CTV se alió al patronal para apoyar el golpe militar contra Chávez en 2002 y luego encabezó un paro-sabotaje de 63 días con el mismo fin, dirigentes sindicales chavistas fundaron la Unión Nacional de Trabajadores en abril de 2003.

El año pasado, la nueva federación creció asombrosamente pero la CTV todavía tenía muchos afiliados. Ya cambió el balance; aunque el primer congreso de la UNT en septiembre dejó muchas cuestiones estructurales pendientes, hubo consenso general en torno a los principios y programas, y la UNT quedó firmemente sentada como la principal federación sindical de Venezuela. Ya tiene aproximadamente 1.200.000 trabajadores afiliados, la misma cifra que había registrado la CTV en 2001. Según una fuente, la CTV actualmente cuenta con 200,000 afiliados.

Dos plataformas que se están disputando el poder son la encabezada por Ramón Machuca, dirigente del Sindicato Único de Trabajadores Siderúrgicos, y la plataforma encabezada por Orlando Chirino, dirigente de uno de los tres sindicatos petroleros, y Marcela Máspero, de un sindicato farmacéutico. Máspero es la única mujer de los 21 miembros de la coordinación nacional de la UNT. Otro coordinador y miembro de la plancha Chirino-Máspero es Rubén Linares, vicepresidente de la Federación Unitaria del Transporte.

Historia del la UNT

El surgimiento de la clasista UNT sólo fue posible con la elección de Chávez, quien ha reformado las instituciones políticas del país--una constitución nueva y los 48 decretos de la Ley Habilitante que la hicieron valer--para beneficiar a los pobres. Los militantes sindicales han apoyado a Chávez y aprovechado la oportunidad que se les presentó para organizarse, respaldados por una ley aprobado hace dos años que prohíbe el despido de trabajadores que devengan salarios bajos.

La CTV estuvo históricamente aliada a uno de los dos partidos políticos que se turnaban en el poder por 40 años--Acción Democrática. Los presidentes de la CTV militaban en el partido y reinaba la corrupción. Sobre los intereses que defendía la CTV, Linares dijo: "Inicialmente sí tenía conciencia de clase, pero con el tiempo se burocratizaron y desaparecieron. De hecho hay un dato muy importante: no se habla de una huelga--usted va al registro de la OIT [Organización Internacional del Trabajo] en donde ellos eran muy bien representados...y entonces no hay una huelga legal registrada en Venezuela durante 40 años en la OIT. Y nosotros sabemos que hubo huelgas. Aquí hubo heridos, hubo muertos. Aquí hubo enfrentamientos con la policía, con la guardia nacional. Los gremios del sector privado se enfrentaban por reivindicaciones, por dinero, por salario; se enfrentaban por todo ese tipo de conquistas. Pero no se reflejaba. ¿Por qué? Porque la CTV tenía que representar ante el mundo que esto era el paraíso."

El Instituto Americano para el Desarrollo de Sindicatos Libres (AIFLD) de la AFL-CIO, que durante décadas colaboró con la CIA en su lucha anticomunista, había trabajado de cerca con la CTV al comienzo de los 1960 para purgarlo de militantes comunistas al mismo tiempo que fue descertificado el Partido Comunista. Es por esto que la CTV no sólo se negaba a apoyar las luchas reivindicativas sino hasta mandaba a la policía o a los "cabilleros" para reprimir las huelgas.

En 1997, luego de que más de una década de neoliberalismo había empobrecido al país, la CTV hizo un acuerdo con el gobierno derechista de Rafael Caldera mediante el cual aceptaba una "reforma" a la Ley Orgánica del Trabajo. Esta ley permitió una gran reducción del valor de los pagos globales que recibían los trabajadores cuando se separaban de su empleo. También permitía la precarización; los trabajos permanentes podían convertirse en contratos temporales. A cambio de todo esto, el patronal prometió invertir el dinero robado a los trabajadores para crear más empleos, pero esto nunca se materializó. Los dirigentes de la UNT califican esta concesión al patronal por parte de la CTV como una gran traición a la clase obrera.

Chávez es elegido presidente

En 1998 Hugo Chávez hizo campaña para la presidencia como candidato insurgente contra los dos partidos. Hizo un llamado a la gente para que formara "frentes constituyentes" en cada estado, y la población respondió y organizó todo tipo de grupos bajo esa bandera. Pero el frente que perduró después de la elección fue el Frente Constituyente de los Trabajadores. Para septiembre del 2001 el país ya tenía su nueva constitución y este frente se convirtió en la Fuerza Bolivariana de los Trabajadores.

Hay dos acontecimientos que definen la historia moderna de Venezuela: el golpe militar de abril de 2002 que duró apenas 48 horas, y el paro-sabotaje de diciembre 2002 a febrero de 2003, también conocido como el golpe petrolero. Liderado por su presidente, Carlos Ortega, la CTV desempeño un papel clave en ambas acciones, pero sin consultar nunca a los trabajadores. En todo caso el número de trabajadores organizados en Venezuela siempre ha sido bajo, representando el 14 por ciento del sector formal que comprende las empresas de cinco empleados o más. Así que cuando el golpe fue derrotado por levantamientos en los cuarteles y la presencia de millares de personas en las calles alrededor del palacio Miraflores, los trabajadores estaban en las calles exigiendo el retorno de Chávez, aunque no como clase obrera. De hecho, Linares dice que el único gremio que respondió como tal para restituir al presidente fue su joven Gremio de Transporte de Pasajeros.

Después del golpe, los miembros de la Fuerza Bolivariana de Trabajadores vieron la necesidad de organizar una oposición a la dirigencia de la CTV y celebraron una reunión con 1.500 delegados en septiembre de 2002. Pero estaban divididos sobre si se apoderaraban de la CTV o formaban una federación rival, así que tomaron la decisión de convocar otra reunión.

En ese lapso la CTV, otra vez aliada con la burguesía, hundió al país en el paro-sabotaje que costó cientos de miles de puestos de trabajo y más de 10 mil millones de dólares en pérdidas económicas cuando la producción del petróleo bajó de 3,1 millones de barriles por día a 25.000 barriles por día. De los 35.000 empleados permanentes de la empresa estatal de petróleo (PdVSA), 18.000 se marcharon del trabajo.
Pero muchos trabajadores de otros sectores su unieron a los de PdVSA que seguían trabajando para contrarrestar el sabotaje y restituir la producción. Por ejemplo, los antichavistas echaron arena a las tuberías y desactivaron las computadoras mediante la retención de las claves. Los trabajadores fueron hasta las casas de los empleados de PdVSA pero éstos se negaron a trabajar, por lo cual se llamó a miles de ingenieros y técnicos pensionados y extranjeros para reemplazarlos. Aparte del paro de la producción del petróleo, hubo otros problemas; los dueños de las empresas de camiones paralizaron el transporte nacional y otras empresas tiraron alimentos al mar. Los golpistas pararon la producción del combustible doméstico, haciendo esperar a los transportistas en las gasolineras por muchas horas para comprar unos pocos litros de gasolina.

Después de la derrota del paro-sabotaje en febrero de 2003, todos los miembros de la Fuerza Bolivariana de Trabajadores quedaron convencidos de la necesidad de una nueva federación, y el 5 de abril se formó la UNT.

Este año las marchas del primero de mayo dieron una demostración contundente de lo que es la CTV. Aproximadamente medio millón de trabajadores acudió a la marcha de la UNT mientras que la marcha de la CTV no tuvo ni mil participantes.

"Efectivamente, tenemos que ubicarnos que en Venezuela se está produciendo una revolución sindical."

En una entrevista en su apartamento en Caracas, Orlando Chirino explicó cómo está la UNT hoy y el camino que quisiera que tome en el contexto de la revolución bolivariana. Lo primero que destacó fue que la UNT es una central solidaria e internacionalista.

La UNT también ha manifestado que se mantendrá independiente del patronal, el gobierno y los partidos políticos, por lo cual se niega a pedir ayuda al gobierno de Chávez. Chirino dice que a los trabajadores hay que acostumbrarlos a pagar los gastos de la organización y a cambio los dirigentes tienen que justificar al trabajador cómo han gastado cada centavo. A la central todavía le falta un local, aunque es probable que el gobierno les consiguiera uno si se lo pidieran.

Finalmente, la UNT está luchando por el control obrero sobre la producción a través de la estatización y la cogestión. Algunas empresas han sido estatizadas--una fábrica de válvulas y una de productos de papel--como consecuencia del paro petrolero que dejó más de 6.000 empresas paradas. También hay dos empresas estatales de electricidad y una instalación de aluminio, y por supuesto, PdVSA. Chirino quiere que se abran más empresas, y ya se tiene por sentado que su estructura nueva incorporaría la cogestión. Un ejemplo aparente de esto fue la noticia de que el gobierno va a crear una nueva empresa estatal para procesar el acero y hierro, y la estatización de una planta de maíz que estaba parada. Pero hay un desacuerdo fuerte entre los dirigentes laborales y los gerentes del gobierno sobre el alcance de la cogestión; aquellos quieren más participación obrera en la selección de gerentes y la toma de decisiones en todos los niveles, y éstos quieren que los trabajadores participen en comités de guía al estilo europeo--algo que Chirino califica de "capitalismo de rostro humano."

Él tiene buenas razones para creer que los trabajadores son capaces de manejar sus empresas: "Más de cuatro a cinco mil gerentes que dirigían la industria petrolera le dijeron al país que si ellos no volvían, no arrancaba. Hubo control obrero en ese lapso. Nosotros, con las comunidades y los militares patriotas arrancamos la industria, la reactivamos, demostración que podíamos. Y nosotros ahora en nuestra aplicación decimos, si lo hicimos allá, podemos hacerlo con relación hoy en este tránsito en las empresas que están paradas que pueden arrancar."

Aunque la industria petrolera sólo garantiza el uno por ciento del empleo nacional, es importante la manera en que se contraten estos empleos. Este verano el gobierno empezó a implementar el Sistema de Democratización del Empleo para que la contratación de los trabajadores eventuales se haga con "objetividad, transparencia e igualdad de oportunidad," en lugar del favoritismo y la venta de empleos. Equipos móviles están inscribiendo a algunos de los 30,000 trabajadores "desempleados" para los 856 proyectos programados hasta el fin de este año. La contratación sigue siendo debatida, pero 5.128 desempleados pasaron a ser empleados de PdVSA este año por un decreto presidencial.

El Centro de Solidaridad de la AFL-CIO y la CTV

AIFLD se vio obligado a cambiar su nombre porque sus actividades anticomunistas en otros países habían ganado para la AFL-CIO el sobrenombre de AFL-CIA. Se cambió al Centro Americano para la Solidaridad Laboral Internacional (ACILS) pero parece que su colaboración con el gobierno no ha cambiado.

Desde el golpe de estado del 2002, la abogada Eva Golinger ha pedido cientos de documentos al gobierno de Washington y recibió pruebas de su complicidad en él siniestro. El Comando Sur y la CIA tenían conocimientos del complot y el Departamento de Estado estuvo en medio de todo, financiando a los grupos opositores con alrededor de 3,3 millones de dólares durante los seis meses antes del golpe. Estos fondos fueron canalizados a través de USAID y la Fundación Nacional para la Democracia (NED). (Golinger, El Código Chávez, Habana: Editorial José Martí, 2005)

En el frente laboral, Golinger comprobó que el Centro de Solidaridad recibió más de 776.000 dólares de subvenciones diferentes de la NED específicamente para apoyar a la CTV entre febrero del 2001 y marzo del 2002. El centro recibió otra subvención de 116.000 dólares para apoyar a la CTV en septiembre del 2002, cinco meses después del golpe de estado y tres meses antes del paro petrolero. En su historia del AIFLD (www.laboreducator.org/darkpast.htm) el militante sindical Harry Kelber dice que las subvenciones siguieron al mismo nivel (116.000 dólares) cada tres meses por lo menos hasta marzo del 2004. Según Golinger, el ACILS sigue recibiendo subvenciones de más de 100.000 dólares cada año por su trabajo con la CTV. (http://www.venezuelafoia.info/acils.html)

Los expertos en la investigación de la desestabilización Philip Agee, William Robinson y Hernando Calvo Ospina coinciden en que el Presidente Reagan fundó la NED en 1983 para continuar los programas y operativos que había tenido la CIA antes de ser descubierta y desprestigiada por las investigaciones públicas realizadas por el Senador Frank Church en 1973-1975. La NED tiene cuatro recipientes de dinero permanentes: el ACILS, el Centro para la Empresa Privada Internacional (Cámara de Comercio de EEUU), el Instituto Internacional Republicano (Partido Republicano) y el Instituto Democrático Nacional para Asuntos Internacionales (Partido Demócrata). La NED afirma que concede las subvenciones a estas organizaciones "para los programas que promueven el pluralismo y las elecciones libres y justas (IRI y NED), los mercados libres y las reformas económicas (CIPE), y los sindicatos independientes (ACILS)." Harry Kelber dice que el ACILS recibe el 75% de su presupuesto de los departamentos (ministerios) de Estado y Trabajo, y Golinger dice que el ACILS es el recipiente más grande de dinero de USAID.

El Centro de Solidaridad defiende su programa en Venezuela

Stanley Gacek, el Director para las Américas de la AFL-CIO, defiende al presidente de la CTV, Carlos Ortega--actualmente encarcelado--porque éste se negó a firmar el decreto Carmona del golpe de estado. También dice que no están procesando a Ortega por su participación en el golpe sino por el paro petrolero, lo que es cierto, aunque las acciones de Ortega contribuyeron a la ejecución del complot. La CTV llamó a una huelga general el 9 de abril, la cual fue apoyada por FEDECAMARAS, la federación empresarial dirigida por Pedro Carmona. Ortega también dio un discurso en el mitin gigantesco de la oposición el 11 de abril, el cual fue ilegalmente incitado a marchar al palacio Miraflores. Los subsiguientes asesinatos de algunos manifestantes de ambos bandos, ejecutados por francotiradores de la oposición, dieron la señal para que los generales alzados intervinieran.

Gacek también sostiene que el golpe fue "una acción exclusivamente militar" que "se llevó a cabo a espaldas de las organizaciones cívicas que planeaban acciones totalmente legales y legítimas de oposición." Pero 395 de estos supuestamente engañados "cívicos" se amontonaron en el palacio el 12 de abril y vitoreaban de alegría cuando Carmona anuló la constitución y destituyó de sus cargos a los miembros del Tribunal Supremo de Justicia, al Fiscal General, al Contralor General, al Defensor del Pueblo y a los miembros del Consejo Nacional Electoral. Se quedaron especialmente satisfechos cuando anuló la odiada Ley Habilitante.

Sobre el golpe petrolero al final del 2002, el ACILS no dio dinero para el paro, aunque Gacek lo defiende como una acción colectiva legal. También señala que 20.000 (realmente menos de 19.000) de los 35.000 empleados de PdVSA fueron despedidos para insinuar que esto perjudicó a los trabajadores, y la CTV ha promovido una queja ante la Organización Internacional del Trabajo de la ONU por el despido. Pero PdVSA depende mucho de los trabajadores eventuales--habrá 30.000 contratos temporales este año, sumados a los empleos permanentes. Sin justificar la práctica de contratar, la verdad es que los empleos permanentes son en su mayoría para las elites--gerentes, administradores y técnicos habilitados--y estas son las personas que se marcharon de las instalaciones y sabotearon la producción. La postura del gobierno de Venezuela, apoyada por muchos trabajadores, es que los despedidos abandonaron su empleo por 63 días consecutivos, permitiendo a PdVSA aplicar el artículo 102 de la Ley Orgánica y despedirlos. En todo caso una huelga en cualquier país sólo se permite si se hace por reivindicaciones laborales, y la CTV de Ortega exigía la renuncia del presidente de la república. No fue una acción laboral legal sino una acción política ilegal.

Por último, Gacek dice que la financiación del ACILS por el Departamento de Estado no afecta sus programas. Si esto es cierto, parece que el ACILS ha adoptado los objetivos políticos del gobierno de Washington, por lo menos en cuanto a Venezuela atañe. Un mes antes del golpe de estado, el 5 de marzo, hubo una reunión nacional entre la CTV, FEDECAMARAS y la Iglesia Católica, el propósito de la cual era para acordar "diez principios para orientar un gobierno de transición," de acuerdo con una carta de la embajada estadounidense. El ACILS levantó un informe sobre la reunión que dice, "La acción colectiva establece todavía más a la CTV y a FEDECAMARAS como las organizaciones de vanguardia que están dirigiendo a la creciente oposición al gobierno de Chávez." La carta de la embajada tiene el mismo lenguaje de celebración: "La existencia de este acuerdo se anunció la semana pasada y ha provocado mucha especulación sobre si la intención era que fuera la carta para formar un gobierno posterior a Chávez. En su combativo discurso central, el presidente de la CTV, Carlos Ortega, eliminó cualquier duda que quedara al respecto; este acuerdo es un 'pacto para nosotros,' subrayó, para guiarnos durante la transición y establecer un 'gobierno de unidad democrática.'"

Dos de los puntos de unidad citados por la embajada son, "promover la cooperación entre el sector obrero y el patronal..." y "promover 'la austeridad pública' para impedir la derrocha de los recursos." (El Código Chávez, p. 203) Además hay pruebas descubiertas por Golinger de que los funcionarios de la AFL-CIO concertaron una reunión en Washington entre Ortega y Otto Reich, que trabajaba entonces para el Departamento de Estado.

El frente internacional

Este año, FEDECAMARAS y la CTV promovieron quejas ante la OIT citando violaciones de los derechos sindicales por parte del gobierno de Chávez. De acuerdo con los delegados de la UNT, la persona que habló a nombre de FEDECAMARAS y la CTV en la sesión fue Edward E. Potter, representante de EE.UU. ante la OIT y director de relaciones laborales de Coca Cola. Esta es la misma empresa que ha permitido que asesinaran a los sindicalistas en Colombia y que se niega a pagar las prestaciones que debe a los 840 trabajadores venezolanos que fueron despedidos en 2002. La UNT respondió en una declaración el 16 de junio, diciendo que estas quejas pretenden "encubrir el hecho de que estas dos organizaciones han participado en acciones que nada tienen que ver con la convención 87 de la OIT, tal como el golpe de estado contra el gobierno elegido por el Pueblo Soberano de Venezuela así como el sabotaje de la industria petrolera." La queja fue retirada en junio y la CTV ya no está en el Consejo de Administración de la OIT.

Resumen

Los ataques de la AFL-CIO contra el gobierno de Chávez a través del mal llamado Centro de Solidaridad han complicado las relaciones entre los trabajadores de ambos países. En su respuesta a un artículo por Lee Sustar en la edición de septiembre de New Labor Forum, Gacek denunció a Chávez por lo que él llamó "las reprensibles y sistemáticas vulneraciones de la libertad sindical y los derechos al contrato colectivo."

Cuando leí esta declaración a Rubén Linares, se indignó, dirigiendo su respuesta a Gacek:"Cuando en Québec se habló del ALCA, y nuestro presidente allá dijo que tenía que consultar a la democracia, a diferencia de todos los presidentes, e incluido el suyo; porque me gustaría saber si usted es capaz de llevar el suyo a Bush, que le pregunte al pueblo si está de acuerdo con la guerra de Iraq o no, y si está de acuerdo el pueblo en este momento con los tratados que está firmando en Centroamérica. El nuestro sí está obligado a preguntar al pueblo por un texto constitucional si vamos a entrar o no al ALCA. Para nosotros en su país no hay democracia.

Libre de compromisos con el Ministerio de Exterior o lazos con MI6, el Congreso Sindical Británico votó unánimemente por apoyar a Venezuela y a la UNT el 14 de septiembre. Para que sucediera eso en los EEUU se necesitaría un esfuerzo coordinado de parte de los sindicatos por solidarizarse con sus similares venezolanos.

La AFL-CIO también necesita clases de humildad. El ACILS se afana por hacer conferencias para los sindicalistas de otros países para enseñarles el sindicalismo al estilo estadounidense; una idea mejor sería mandar a los dirigentes norteamericanos a Venezuela. Allá podrían asistir a una clase sobre la cogestión tal como las que se realizaron en agosto para los trabajadores y gerentes de CVG Carbonorca, que incluyeron sesiones sobre el desarrollo endógeno, el control y cogestión obrero, la ética, la democracia de la calle y la construcción del poder popular.

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Traducido para Rebelión por la autora

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