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Cile: la chiave per una alternativa

Una ricerca del CEPAL ha stabilito che il 18,6 % della popolazione dell'america altina e de caraibi, cioè circas 96 milioni di persone vivono in estrema povertà
16 dicembre 2005 - Arnaldo Pérez Guerra
Fonte: Libertad - La Insignia

El número de pobres, incluidos los indigentes, se estima en 222 millones, que representan al 43 por ciento del total de latinoamericanos. Para entender mejor, uno de cada cinco habitantes no tiene qué comer ni dónde dormir, mientras cuatro de cada diez pasan hambre y trabajan cuando pueden para sobrevivir.
La traba para el desarrollo sigue siendo el endeudamiento de los gobiernos. Cepal ubica el monto actual de la deuda externa en la sideral cifra de 750 mil millones de dólares. Un factor estructural más que preocupante. "La superación de la pobreza absoluta en la región no puede desconocer la necesidad de velar por la generación de empleo -en can tidad y calidad adecuadas-, toda vez que la mayor parte de los recursos de los hogares destinados a satisfacer las necesidades básicas de sus miembros proviene de los ingresos laborales. En la década de los 90, siete de cada diez nuevos puestos de trabajo generados en la región fueron informales, de baja productividad e ingresos. Por tal motivo, una elevada fracción de la fuerza de trabajo no cuenta con sistemas adecuados de protección social en materia de salud, seguro de desempleo y acceso a sistemas de jubilación y de pensiones que aseguren niveles de bienestar justos para la población adulta mayor", dice Cepal.

Chile no escapa y aunque las cifras de indigencia y pobreza mejoren, nadie sabe a ciencia cierta qué ocurrirá con los millones de trabajadores que no podrán pensionarse p orque no poseen fondos. La actual campaña publicitaria de las AFPs es un completo engaño. La deuda previsional asciende a 450 millones de dólares, incluida la cada vez más creciente apropiación indebida de cotizaciones. Un tercio de los cotizantes no tendrá ni siquiera fondos para optar a una pensión mínima. Alianzas políticas y multisindicales parecieran no preocuparse de este grave problema. Juntos Podemos se muestra satisfecho con un aumento en las encuestas de un uno a un tres por ciento. La derecha, huele su derrota y trata de revertirla apelando a más denuncias de corrupción. La Concertación, actúa con arrogante optimismo viéndose vencedora en primera vuelta… Y la CUT, se reúne con Hernán Somerville, presidente de la Corporación de la Producción y el Comercio (CPC), augurando un nuevo pacto que le pondrá la guinda a la torta de la flexibilización laboral. Mientras, la construcción de una alternativa sigue en el difícil camino de la dispersión.

Autonomía, independencia y solidaridad

La construcción de una alternativa es un problema es de todos, no sólo de los partidos o alianzas populares. "Los trabajadores debieran estar en el centro de cualquier política", dice Octavio Tapia, del Movimiento de Trabajadores Clotario Blest (MTCB). Saúl Vargas, presidente de la Confederación de Sindicatos de Santiago Poniente (Confesima) señala que para construir una alternativa, lo primero es reconocer algunas realidades, por ejemplo, que en nuestro país no existe un movimiento sindical: "Lo que hay es una gran cantidad de organizaciones atomizadas y una la CUT que agrupa a algunas de ellas pero donde los trabajadores no son los que la conducen". Coinciden en que los pocos sindicatos organizados representan menos de un siete u ocho por cient o del total de los trabajadores. "Hay más de un noventa por ciento de trabajadores que no está organizado. Además, de los organizados, es ínfima la cantidad que puede negociar colectivamente. Aunque los sindicalizados nos uniéramos no es mucho lo que podríamos cambiar del escenario político. No hay un movimiento y la clase trabajadora no está organizada. Nuestra primera tarea es salir a organizar, pero en serio".

Tapia y Vargas aseguran que la dictadura sigue presente en la empresa privada que paga lo que quiere, despide y persigue a los trabajadores que han perdido derechos laborales y ven flexibilizado cada vez más el empleo. La desmovilización es un problema. Muchos perdieron la credibilidad en el sindicalismo y las organizaciones. Sienten a la CUT como una central oficialista y una correa transmisora del gobierno de turno. Entienden que la movilización tiene mucho que ver con l a democracia que se quiere, con levantar un proyecto alternativo que sirva realmente a los trabajadores.

La Confesima agrupa a sindicatos industriales de todas las ramas que tienen su asiento en los otrora cordones industriales de Maipú, Quilicura y Macul-Quilín. Son 66 sindicatos y, dependiendo de la temporada y de los despidos, bordean los 5.000 obreros. Participan con la Federación Norte que agrupa a 14 sindicatos de Quilicura, con más de mil socios y la Federación del Plástico, que reúne otros diez sindicatos, con 500 socios. Pronto levantarán una federación en San Bernardo. Llevan más de 23 años y tienen su historia de cambios, retrocesos y avances: "Hasta 1998, Confesima estuvo muy ligada a la Concertación y al Partido Socialista. Pero, a partir que el sistema de votación fue modificado y cada director tuvo derecho a un voto, los sindicatos grandes no pudieron seguir impon iendo el directorio. Fue un cambio trascendental que modificó el accionar. Hoy la asamblea reúne a 150 dirigentes. Se elige un directorio, pero cada dirigente debe tener un respaldo significativo. Antes, se ponían de acuerdo dos o tres sindicatos grandes y manejaban todo. Ahora se hizo más democrático y funcionamos con autonomía e independencia", dice Saúl Vargas.

Cuando la Concertación y el Partido Comunista (PC) perdieron la hegemonía, los proyectos con los cuales funcionaba Confesima se esfumaron. Lo que podría haber sido un desastre no lo fue, porque los trabajadores ya habían planteado la necesidad de la autogestión. Y lo han logrado. No reciben dineros de nadie y se financian con cuotas de sindicatos "que son de verdad" como Somela, Pinturas Sipa, Envases Cerrillos, Pinturas Tajamar, Plaza Central y Johnson's, por nombrar sólo algunos.

Para Octavio Tapia, educar es primordial, por eso en La Florida mantienen un pequeño taller de computación, inglés y danza en un colegio metodista. En Placilla, trabajadores forestales de la organización realizan clases con la comunidad. Tienen un boletín que ve la luz cada más o menos dos meses. "El Movimiento de Trabajadores Clotario Blest comenzó como alternativa en 1997. Nace de un grupo de mineros, pescadores y obreros, lo que no significa que seamos solo sindicalistas. Es un movimiento de trabajadores, estudiantes, dueñas de casa y pobladores, nace desde la base como objetivo central".

Para construir es importante rescatar la solidaridad. Cada militante vale un voto. Un sindicato pequeño vale lo mismo que uno grande. "Debemos cuidar el principio de la solidaridad", dice Vargas. "Las grandes organizaciones están tentadas a no forta lecer a otras menores, contratan asesores propios, 'se salvan solas'. De esta forma, lo que pudieran ganar lo pierden colectivamente cada vez que se aprueba en el parlamento una ley adversa como fue la última reforma laboral o el acuerdo al que llegó la CUT con el gobierno por el salario mínimo. ¿Por qué en un año electoral hay partidos de izquierda y multisindicales que le conceden al eventual gobierno de Bachelet, un año libre de discusión sobre el salario mínimo? El acuerdo al que llegó al CUT ni siquiera cubre el alza del pan, locomoción y combustibles. Fue un 'combo dos por uno' y es penoso porque días antes la CUT no tenía con qué pagar la cuenta de luz. Por eso es necesario que las organizaciones sean democráticas y se autofinancien, de otra forma no defenderán los intereses de los trabajadores y no construyen un camino unitario", agrega.

Tapia señala que el MTCB solidariza activamente con los pueblos latinoamericanos que luchan por construir un sistema justo. No se sienten representados por las organizaciones existentes: "Cuando nació la CUT en 1952, fue desde la base y había un movimiento de trabajadores. No tenían mayor ingerencia los partidos. La actual CUT obedece a partidos y hay una diferencia abismante entre lo que es y lo que fue su historia. No representa los intereses de los trabajadores. Nosotros no queremos dividir, por el contrario, queremos unidad pero desde la base. El sectarismo perjudica la construcción de una alternativa. Afortunadamente, las nuevas generaciones están eliminando resabios. Respetamos a los partidos porque han sido esenciales en el movimiento social. Pero, actualmente no representan nuestros intereses y caerán por su propio peso los que no sean consecuentes con los trabajadores".

Transformación radical

Vargas dice que hay que ir a las industrias a organizar, descentralizando el escaso movimiento sindical y terminar con el sindicalismo de oficio que negocia para los pocos sindicatos grandes: "Si uno revisa la última reforma laboral, que fue fatal para los trabajadores, se negoció en función de algunos sindicatos. La gran mayoría se ve afectado por esos acuerdos CUT-gobierno. Para construir una alternativa se requiere primero organizar a los trabajadores y para eso hay que reconocer el escenario adverso. Debemos organizar pero con una perspectiva clara, con autonomía. Que las organizaciones se financien, con independencia de los partidos y desde un sindicalismo de clase, no sólo antineoliberal sino también anticapitalista, que se oponga a la explotación".

Coinciden en que no es posible desconocer el legado de los grandes dirigentes obreros, el gestor de las luchas, Luis Emilio Recabarren, y Clotario Blest, el último dirigente de los trabajadores. "Clotario está ligado a la última etapa de nuestra historia. Fue consecuente y leal. Nunca se vendió. Vivió la pobreza y como un humilde entre los humildes. No fue sólo teórico sino que encarnó en la práctica su pensamiento. Mantuvo sus principios y fue consecuente con los trabajadores, por eso rescatamos su legado", dice Octavio Tapia. El MTCB está inserto en sectores obreros como Curanilahue, en la VIII región, en Valparaíso y Santiago. Funcionan en asambleas y encuentros -llevan cuatro- y poseen una plataforma, donde rescatan el trabajo de base como un principio: "Mientras exista explotación del hombre por el hombre seguirá la corrupción, la delincuencia y un ínfimo grupo manejará la economía. Se nos dice que el país crece y que esperemos el chorreo, que habrá más empleo, pero hemos vivido 17 años de dictadura y 14 años de democracia y no ha pasado nada bueno para los trabajadores. Si no tomamos conciencia y, como decía Clotario, no somos gestores de nuestro propio destino, es difícil que logremos construir una alternativa verdadera. Para romper con esto hay que organizarse, ser solidarios, consecuentes, tener una ética, principios claros, no usufructuar de las organizaciones ni buscar privilegios económicos, educando a los pobres, retomando la solidaridad de clase como centro. Muchos dicen que es una utopía, pero si no lo hacemos nosotros nadie lo hará", agrega.

Difícil tarea les espera a quienes se oponen a un modelo cada vez más consolidado. Según el Banco Central, la economía creció un 6,3 por ciento el primer semestre de 2005 y para el gobierno -que proyecta una cifra anual de un 6,5%-, esto se traducirá en un positivo impacto sobre el ya bajo desempleo. El propio presidente Lagos se felicitó por el resultado diciendo que "las cifras son notables" y "hablan de un país que va muy rápido". Lo único que pareciera ir lento es la recomposición de las organizaciones antineoliberales o antisistémicas como algunos prefieren definir. Sueñan con una CUT de los trabajadores que posea independencia respecto de las centrales internacionales. "Se logró la Central Única en 1952 porque uno de los primeros acuerdos fue que no se afiliaría a ninguna central mundial", dice Tapia. "En 1993-1994 quienes controlan la actual CUT se afiliaron a la CIOLS, lo que obligó a quienes no estaban de acuerdo a salir. Se perdió el carácter unitario por eso se debe refundar la CUT, pero de verdad. La autonomía es importante porque la CIOLS ha logrado que la actual CUT se transforme en una central del modelo, y que además dependa de dineros externos y gubernamenta les. Así no hay autonomía ni construcción alternativa a nada. Es una organización que no tiene ninguna posibilidad de enfrentarse al gobierno de turno y menos al capitalismo", agrega Vargas.

Coinciden en que los trabajadores, a pesar de 14 años de democracia, siguen siendo pobres y que se ha flexibilizado a tal grado que el Código del Trabajo es sólo un gran contrato individual. Para ellos no existe libertad sindical porque no hay libertad de sindicalización, de negociación colectiva y de huelga, que es lo que exige la OIT. Se pueden constituir sindicatos, pero nadie asegurar que no despidan a sus miembros. Millones no pueden negociar colectivamente y la libertad de huelga es inexistente pues en la última reforma laboral se le puso precio al término ésta. "Una alternativa debe considerar esta realidad, enfrentar decididamente al modelo y a sus sostenedores, y caminar hacia la trasform ación radical de la sociedad", enfatiza Octavio Tapia.

Descongelar a las izquierdas

Luchas nuevas tienen pensamientos nuevos. El Colectivo Oveja Negra participa en la Mesa de Convergencia de Juntos Podemos y en el Movimiento para una Nueva Mayoría, donde están La Surda y Fuerza Social, que se retiraron del Podemos por la forma en que se eligió al presidenciable. También trabajan en el sector universitario. Oveja Negra es un colectivo joven, formado por profesionales y estudiantes que provienen de distintas experiencias y también independientes: "Nacimos para aportar a la unidad de las izquierdas hoy dispersas. Es nuestra apuesta. Aspiramos a la articulación de los distintos esfuerzos que hay. Nos imaginamos una suerte de Frente Amplio gigantesco, que sea capaz de unir todo este conjunto de izquierdas, con una democracia más radical tanto en el ejercicio como en las metodologías de construcción política, donde naturalmente sea primordial el trabajo desde la base, pero sin desdeñar por principio la eventualidad de apoyar candidatos a elecciones. No compartimos que Tomás Hirsch sea el presidenciable porque no fue elegido democráticamente. Se debe romper con los sectarismos y la manipulación. Muchos se desencantan o se alejan de las agrupaciones políticas por eso y por la forma en la que se imponen acuerdos que no son tales", dice Andrés Figueroa.

Eduardo Leiva, dirigente de la Agrupación Nacional de Deudores Habitacionales (Andha), señala que las medidas implementadas por el gobierno para solucionar el problema de la vivienda no han llegado a quienes más las necesitan: "El gobierno debe ampliar la condonación a todas las familias que tienen el mismo ni vel socioeconómico que las ya condonadas. Frente a su negativa, iniciamos una marcha el 11 de agosto desde Concepción a Santiago". Leiva dice que las movilizaciones son la única manera de unir y construir: "Veo que la gente pobre está pensando distinto y sabe que puede pelear por sus derechos sin que ningún político los represente. Lo único que buscan los políticos es utilizar a los más pobres".

Estos dirigentes jóvenes concuerdan en que la relación entre las organizaciones y sus miembros debe ser lo más horizontal posible. No están por la destrucción de los partidos, pero por algo no militan. Creen que hay formas nuevas de hacer política y que las nuevas generaciones tienen una forma más propia e identitaria de construir. "Si queremos construir algo debe ser un movimiento amplio y popular, pero eso mucho más difícil que la aritmética. No es una sumatoria de trozos y ya para hacer un gigante organizado apuntando hacia un mismo lugar. Estamos en una fase de iniciación", dice Figueroa.

Eduardo Leiva señala que la mayoría de los deudores no tienen cómo pagar sus dividendos. "No pedimos un perdonazo, pero sí una solución global. Han lucrado con nuestra pobreza y como dicen mis compañeros 'si no hay solución, no hay votación para la Concertación'. Estamos dispuestos a conversar pero bajo ciertos términos porque el gobierno nos ha mentido más de una vez. Lo que hemos logrado ha sido producto de la lucha constante, de la presión durante meses, de huelgas de hambre. Al darnos cuenta de la situación en que vivíamos comenzamos a organizar, sumando, creciendo, y hemos logrado sacar de la cartera de deudores a cien mil personas, nos falta el doble de eso. Si queremos construir un sistema justo tenemos que luchar y avanzar en la unidad de todos los que luchan. Pero es to es de todos y de todos los días. Nos amenazan con aplicarnos la Ley de Seguridad del Estado, pero vamos a seguir la movilización porque los problemas siguen y el mandato nace desde las bases".

Para Andrés Figueroa la marcha anti APEC, el funeral de Gladys Marín y el 10 por ciento del Podemos en las últimas elecciones municipales son indicadores que "ayudan a descongelar a la gente que fue de izquierda y que hoy ve con mejores ojos y posibilidades una alternativa. Todavía estamos en el camino de discutir y sumar. Donde se van a ver los gallos es el 12 de diciembre. Ahí veremos si todos esos grupos que surgieron por lo electoral van a seguir en pie o desaparecerán".

(*) Una versión de este artículo fue publicada por Punto Final.

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