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Brasile: Dal IV incontro di Via Campesina

20 giugno 2004 - Via Campesina

1) Rechazo a los acuerdos de la FAO

La IV Conferencia Internacional de Vía Campesina expresó
con firmeza su posición de condena e indignación frente
al Informe anual de la FAO (Organización de las Naciones
Unidos para la alimentación y la agricultura); por
considerarlo un apoyo descarado a la industria bío-
tecnológica, que tiene en los transgénicos uno de sus
principales aspectos y que atenta contra la soberanía
alimentaria de los pueblos, en especial de los países
pobres.

Vía Campesina, el movimiento mundial más importante de
organizaciones campesinas y de pequeños agricultores,
sentó su posición con la aprobación unánime de los
participantes en la IV Conferencia; la misma que había
sido expresada a través de una carta abierta dirigida
al Director General de la FAO, Jacques Diouf, que ha
recibido el apoyo de más de 850 movimientos y
organizaciones de la sociedad civil.

El informe 200 de la FAO, titulado "Biotecnología:
respondiendo a las necesidades de los pobres?", elaborado
sin ninguna consulta a las organizaciones campesinas y
de pequeños agricultores, es considerado como un apoyo
político a la industria bío tecnológica, a los
transgénicos y promotor de un mayor desvío de
financiamiento para investigaciones de ese tipo, en
desmedro de los métodos sanos y ecológicos que practican
los pequeños agricultores y campesinos.

"Estamos profundamente decepcionados porque la FAO y
usted personalmente, rompió su compromiso de consultar y
mantener un diálogo abierto con las organizaciones de
agricultores de pequeña escala y con la sociedad civil.
Al no consultar a estas organizaciones el citado
informe, la FAO dio la espalda a aquellos que son los
más directamente afectados por las tecnologías que el
informe promueve", remarca la carta abierta.

Agrega que en vez de recomendar el fortalecimiento del
papel de los agricultores en el manejo de su bío
diversidad agrícola y en el mejoramiento de sus cultivos
vitales para su sobrevivencia, el informe propone un
arreglo tecnológico de cultivos que promueve el
desarrollo transgénico de la yuca, la papa, el grabanzo,
entre otros cultivos.

Destaca igualmente el hecho de que el hambre en el mundo
aumenta a pesar del crecimiento de la producción global
de alimentos; y que si "algo hemos aprendido de la
revolución verde es que los avances tecnológicos en
genética de cultivos para que las semillas respondan a
los insumos externos, van de la mano con el incremento
de la polarización de socioeconómica, el empobrecimiento
rural y urbano y una mayor inseguridad alimentaria".

La FAO no parece haber aprendido nada del fracaso de la
revolución verde y no entiende que la estrecha vision
tecnológica ha fortalecido las propias estructuras que
provocan las hambrunas. La carta subraya que la propia
historia demuestra que los cambios estructurales en el
acceso a la tierra, a la producción de alimentos y al
poder político -combinados con sólidas tecnologías
ecológicas, sustentadas en la investigación basada en el
conocimiento campesino- reducen el hambre y la pobreza.

El Informe de más de 200 páginas es sumamente tendencioso
al ignorar los impactos adversos de los cultivos
transgénicos; y afirmar que estos han resultado de
enorme beneficio económico para los agricultores y que
han servido para reducir el uso de plaguicidas. Estas
afirmaciones no obedecen a fuentes científicas
independientes y ni siquiera en una comparación de
diferentes datos disponibles, sino en estudios de las
propias empresas bío tecnológicas. Por ejemplo, afirma
que el algodón transgénico insecticida (Bt) en la India
ha sido un éxito, basado en datos parciales de ensayos
de la empresa transnacional Monsanto en el 2001, pero no
toma en cuenta los datos reales de la liberación de
algodón transgénico en el 2002 que muestra que fue un
fracaso.

Las voces contra los transgénicos han sido unánimes en la
IV Conferencia. "Las multinacionales quieren manipular
nuestros cultivos para poder controlar toda la cadena
alimentaria a nivel global, obligándonos a dejar la
producción de alimentos y a tener que consumir sus
productos en todo el mundo. Con este informe, la FAO le
proporciona la justificación para seguir contaminando
nuestros cultivos, por eso rechazamos el informe y
revisaremos nuestras estrategias respecto a este
organismos y otras agencias de la ONU, que les hacen el
trabajo de legimitación a las emrpesas transnacionales
que promueven la agricultura industrial y la expulsión
de campesinos", afirmó el dirigente campesino vasco y
miembro del Comité Internacional de la Vía, Paul
Nicholson.

El informe de la FAO ha puesto en cuestión la valoración
que Vía Campesina ha tenido sobre esta organización, al
considerar ha roto el compromiso de realizar consultas
con las organizaciones campesinas, pues se ha
deslegitimado como foro para debatir temas como la
agricultura y la alimentación. El camino para Vía
Campesina está claro: no sólo se trata de exigir que su
voz sea escucha en instituciones como la FAO, sino
seguir trabajando desde las bases, en redes horizontales
y diversas, integrando campesinos, indígenas,
comunidades negras, mujeres y jóvenes; promoviendo la
desobediencia civil, afirmando la diversidad cultural y
la denuncia de las imposiciones de las instituciones
multilaterales. En pocas palabras: globalizando la
lucha, globalizando la esperanza.
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Noti-Vía Campesina # 4

2) El dominio del capital sobre la agricultura

"En las ultimas dos décadas enfrentamos una nueva etapa del
capitalismo, que se caracteriza por el dominio del capital
financiero que alcanza a todos los países a través de la
globalización; que es el mecanismo que el capital financiero
utiliza para poder actuar en los países y en todos los
sectores de la economía". Con estas palabras João Pedro
Stédile, dirigente nacional del Movimiento Sin Tierra de
Brasil, inició su intervención sobre las tendencias del
capital y los desafíos de los movimientos campesinos durante
la IV Conferencia Internacional de Vía Campesina.

La agricultura, que estaba subordinada al capital industrial
en la década del 80, a través de la agroindustria de alimentos
e insumos para agricultura, ahora está subordinada a los
intereses del capital financiero internacional, que actúa con
una lógica mucho más rápida y concentra acciones en las
empresas más lucrativas, conformando grandes monopolios y
empresas transnacionales. En la agricultura del mundo hay diez
grandes empresas (como Monsanto, Bayern, Cargill,Nestlé,
Sygenta, Basf, Norvartis, ADM), que actúan en distintos
sectores relacionados con la producción agrícola; y una misma
empresa controla el comercio agrícola, la agroindustria, los
agrotóxicos y las semillas, señaló Stédile

Como efecto de ese movimiento de capital -acotó- hay una
concentración y centralización de esas empresas que pasaron a
actuar en todo el mundo. Es más, ese capital no sólo trata de
controlar el comercio, las materias primas y las industrias
como lo hacía desde muchos años, sino que ahora busca
establecer un patrón de alimentación en todo el mundo, para
conseguir unificar los hábitos alimentarios y lograr tasas de
lucro más altas. Ello en la medida que la población va siendo
inducida y manipulada a comprar y alimentarse con los mismos
productos, independientes de los países donde residen.

El dirigente del MST precisó que ahora el capital ya no se
contenta con comprar fuerzas de trabajo y tener la propiedad
privada de la tierra, sino que quiere también la propiedad
privada del conocimiento, la tecnología, las técnicas
agrícolas y semillas. Las semillas transgénicas están dentro
de esa lógica del capital de aumentar la productividad física
de las plantas.

Asimismo, dijo, "asistimos a una redivisión internacional del
trabajo que es compartida por las 500 empresas más grandes del
mundo y por los gobiernos que a ellas se someten, y que mas
que defender los intereses de sus pueblos que los eligieron se
transformaron en gobiernos que defienden los intereses de esas
empresas transnacionales".

Bajo este modelo se inviabiliza la agricultura familiar y
campesina y sólo sobrevive un pequeño sector de campesinos
sometidos a la agroindustria y a la exportación. El capital no
tiene más interés en ser propietario de tierra, ahora quiere
ser propietario privado de la bío diversidad, el agua y las
semillas. Y la nueva consecuencia es que utiliza la bio
tecnología como una forma de aumentar la explotación sobre los
campesinos y una forma de aumentar la productividad agrícola
por hectárea. Si el modelo agrícola del gran capital se
consolida, millones de campesinos en todo el mundo serán
desalojados, añadió Stédile.

Esta nueva realidad plantea grandes desafíos al movimiento
campesino internacional. "Como los métodos de explotación se
han internacionalizado, también han creado como consecuencia
un enemigo común para todos los movimientos campesinos, que
ahora no se pueden contener con enfrentar a los enemigos
apenas en sus países nacionales pues el enemigo es
internacional. Y eso hace que nuestras luchas y
reivindicaciones sean también comunes; y tenemos que pensar un
nuevo modelo agrícola que no se restrinja sólo a
reivindicaciones puntuales", precisó el dirigente del MST.

Además planteó que es necesario repensar el nuevo papel del
Estado. "Por eso nuestros movimientos deben defender la
soberanía nacional; y el rol de ese otro Estado, que es el
único poder del pueblo que puede hacer cambios y ayudar a
construir una sociedad menos desigual. Y tenemos que juntarnos
para enfrentar a los organismos internacionales y los acuerdos
que ellos hacen y que representan los intereses del capital".

3) Brasil: Vía Campesina cuestiona OMC y FAO/ No-Alca

La dirigente campesina coreana Dua Ion Gum Soon, integrante del
Comité Coordinador Internacional de Vía Campesina, planteó ante
la IV Conferencia Internacional de este movimiento mundial que se
reunió en Sao Paulo, del 14 al 20 de junio, que es visible ante los
ojos del mundo cómo la OMC destruye la vida de los campesinos
y campesinas. Esta institución, agregó, pretende incluir en sus
planes un fomento del libre mercado en que se ignora las
necesidades, generando un cambio radical en el estilo de vida. "Si
la Organización Mundial de Comercio logra sus objetivos, los
campesinos nos convertiremos en sus esclavos, el agua y el aire
serán productos para la venta. Tenemos que buscar la destrucción
de estos organismos... creo que las constantes movilizaciones de
Vía Campesina darán comienzo a una nueva fase de la historia del
movimiento a nivel mundial", afirmó categóricamente. Así mismo,
Vía Campesina cuestionó el último Informe de la FAO
(Organización de las Naciones Unidos para la Alimentación y la
Agricultura) por considerar que constituye un apoyo descarado a la
industria bio- tecnológica. Amplia información en:
http://movimientos.org y http://www.viacampesina.org

4) - - - Servicio Informativo "Alai-amlatina" - - -

IV Asamblea Mundial de la Vía Campesina:
Profundas soluciones para grandes problemas

Irene León

ALAI-AMLATINA 18/06/2004, Itaici, Brasil.- La existencia de
la Vía Campesina tiene mucho que ver con la globalización y
las amenazas que esta coloca para el mantenimiento de la vida
en el campo, un ejemplo de ello es la desaparición de una
finca por minuto en Europa, donde la Política Agraria Común
pone en jaque todas las formas de pequeña producción rural,
para priorizar los grandes intereses mercantiles.

Entre los resultados de este tipo de políticas que, con
distintos matices, se aplican en el mundo entero, figuran: la
evicción masiva de la población rural, el desempleo, el
empobrecimiento, y las consecuentes migraciones, internas y
externas.

La implantación de la llamada agricultura científica, es decir
desarrollada con semillas producidas en los laboratorios de
biogenética -las transgénicas u Organismos Genéticamente
Modificados -OGM-, socava toda posibilidad de desarrollo
propio y conjura contra el desenvolvimiento del conocimiento
campesino, ahora privatizado a través del régimen de patentes
-APDIC-, que la Organización Mundial de Comercio impone.

África, Asia, Latinoamérica y el Caribe, están condicionados,
a través de distintos mecanismos, entre ellos la rescisión de
eventuales créditos de las instituciones financieras
internacionales, a apresurar su incorporación total al enfoque
neoliberal. El apuro en la adopción de las reglas del libre
comercio, tiene que ver con el apremio de control absoluto de
las zonas rurales por parte de las corporaciones
transnacionales y del gran capital.

Bajo esas reglas de juego, estos últimos ganarían un control
absoluto, no sólo sobre el conjunto de la producción
alimentaria, sino también sobre los recursos naturales, y
hasta los elementos vitales: tierra, agua, aire y energía, y
colocaría, además, a toda la humanidad en una situación de
total dependencia.

De allí que, desde su fundación en 1993, la Vía Campesina
ubicó la lucha contra la globalización neoliberal y sus
instituciones al centro de sus preocupaciones. Al concebirse
como un movimiento internacional orientado al desarrollo de
una visión integral del mundo rural, basada en la justicia
social y la igualdad, el respeto de las culturas campesinas y
la ética humana, la solidaridad y la autonomía, esta
organización viene contribuyendo a generar alternativas de
alcance universal.

Para poner en práctica esta propuesta, la Vía Campesina (que
lleva a cabo su IV Conferencia del 14 al 20 de junio en Sao
Paulo) ha forjado conceptos y principios, tales como el de
soberanía alimentaria o el de reforma agraria integral, y
desarrollado iniciativas amplias como lo son la campaña por la
defensa de las semillas como patrimonio de los pueblos, o las
acciones directas contra la mercantilización que imponen las
transnacionales.

Según Rafael Alegría, Coordinador internacional, una de las
fortalezas de la organización ha sido su claridad en la
identificación de sus luchas, causas, propuestas y, también,
enemigos. La OMC es la primera en la lista de estos últimos,
pues su visión mercantil y su adhesión incondicional a los
intereses del capital y las transnacionales, pone en alerta
roja el mantenimiento del campo como entidad social, para
convertirla en una fábrica de transgénicos, que emplaza todo
principio de vida humana y ecológica.

La reivindicación de mantener la agricultura fuera de la OMC
constituye una causa en sí y una fuerza movilizadora, cuyas
victorias acumuladas suscita incluso el desarrollo de
propuestas similares por parte de otros movimientos: el de la
pesca, la cultura, los servicios y otros, señala Alegría.

Las propuestas y acciones directas de lucha contra las
transnacionales han generado la adhesión de distintos
movimientos sociales, que se suman a las campañas convocadas
por la Vía Campesina; iniciativas como la de detener las
negociaciones de la OMC y realizar una auditoria social, han
tenido un amplio eco en la sociedad. Entre las victorias de
esta lucha figura el fracaso consecutivo de las negociaciones
de la OMC, como se vio en Seattle y Cancún.

Así, el balance es positivo, la Vía Campesina se ha convertido
en un referente de lucha contra la globalización, su enfoque y
análisis de contexto, en actualización en el presente IV
Congreso, se robustece ahora con nuevas ideas y propuestas
estratégicas, sobre la Política Agraria Común europea, las
luchas universales contra el libre comercio, las resistencias
a la transnacionalización, las acciones de defensa de los
recursos y la diversidad, la igualdad de género y la justicia
para el mundo rural

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