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Cile: il giudice Guzman trova nell'oceano pesi da 40 kg legati alla uccisione dei desaparecidos

23 settembre 2004 - Jorge Escalante
Fonte: La Nacion: http://www.lanacion.cl

Un riel, que pesa cerca de 40 kilos y con señales de haber permanecido
varios años en el fondo del mar, es el primero de cuatro que ha encontrado
hoy el juez Juan Guzmán Tapia, quien a esta hora sigue trabajando en la
costa ubicada frente a Quintero en busca de los rastros que confirmen los
testimonios que indican que los agentes de seguridad del régimen militar
hicieron desaparecer los restos de los presos políticos arrojándolos al
mar, atados a esas barras de acero.

En las pesquisas enmarcadas en el caso Calle Conferencia y en la
investigación por la muerte de Marta Ugarte, el juez Guzmán es acompañado
por personal del Departamento Quinto de la Policía de Investigaciones y un
equipo de buzos tácticos.

Las labores, que son seguidas en terreno por La Nación, se desarrollan a
cerca de un kilómetro de la costa de Quintero, en la Quinta Región, a 30
metros de profundidad, y comenzaron cerca de las 11:30 horas de esta mañana.

Esta tarea da cuenta de la exhaustiva y larga investigación del juez Juan
Guzmán y su equipo de detectives del Departamento V, que logró develar el
mejor secreto guardado por la DINA: el destino de sus desaparecidos en la
Región Metropolitana.

La operación sistemática fue realizada por los pilotos y mecánicos de los
helicópteros Puma del Comando de Aviación del Ejército entre los años 1974
y 1978, como lo revela el artículo Ángeles de la muerte, publicado en
noviembre del año pasado por La Nación.

En ese reportaje, se establece como los cuerpos de las víctimas fueron
cubiertos por sacos, y amarrados con alambre a un trozo de riel para luego
ser arrojados al mar desde helicopteros.

Fueron al menos 40 viajes. En cada uno subieron de ocho a quince bultos a
bordo de los helicópteros Puma. De los 12 mecánicos del Ejército que al
final terminaron reconociendo las operaciones, cada uno hizo al menos un
viaje.

En algunos casos fueron dos, tres e incluso más. Hay otros mecánicos que
también participaron en estas operaciones pero que todavía lo niegan.

Casi treinta años se guardó el secreto entre pilotos y mecánicos en el
Comando de Aviación del Ejército (CAE), estamento responsable de la
operación. Al comienzo todos negaron, varias veces. Los pilotos niegan
hasta hoy. Pero los mecánicos quebraron el juramento sellado con la sangre
de otros. El juez Guzmán y los detectives que lo asisten tomaron esta hebra
y la investigaron silenciosos y pacientes durante más de un año, en el
marco del proceso por la cúpula comunista desaparecida de calle Conferencia.

Y si los pilotos indicaron al juez Guzmán el lugar, testimonios de ex
agentes que han declarado frente al magistrado en otros procesos, como el
de Villa Grimaldi, confirman que esta era la horrorosa forma que
encontraron los agentes de seguridad para que los cuerpos de sus víctimas
no abandonaran nunca el lecho marino.

Así lo hizo, por ejemplo, el ex agente de la DINA Nibaldo Jiménez, quien
confesó que "el general (Manuel) Contreras era quien revisaba las listas y,
en definitiva, quien decidía la suerte de los detenidos", junto con
asegurar que en Londres 38 había rieles en los que se depositaba el cuerpo
sin vida de los detenidos para lanzarlos al mar como lo reveló otra
investigación de nuestro equipo en el 2001.

----------

23 de Septiembre de 2004
La Nación, Chile
http://www.lanacion.cl

Juez Guzmán encontró trozos de metal buscando aquellos con los cuales se
lanzaron cuerpos al mar

"Vinimos a buscar rieles y hallamos rieles"

Algunos ex agentes de la DINA, los menos y de baja jerarquía, como Nibaldo
Jiménez, han revelado al magistrado que en algunos centros de detención
había trozos de rieles recién cortados que se usaron para sumergir
cadáveres en el mar desde helicópteros.

Jorge Escalante

La diligencia estaba plagada de dramatismo. Antes del mediodía el viento
soplaba fuerte en la bahía de Quintero. El juez Juan Guzmán iba esta vez
tras el último eslabón de la cadena de la muerte: los rieles que ataron a
los cuerpos de los detenidos desaparecidos para lanzarlos al mar. A las
11:30 el juez subió al lanchón que lo conduciría mil metros mar adentro
frente a la playa Albatros. Junto a él subió su equipo del Departamento
Quinto de Investigaciones, su actuaria y dos buzos privados. Estos eran los
testigos que, días atrás, habían avistado los trozos de fierro y que ahora
los subirían a la superficie.

Enterada de la diligencia, La Nación la siguió a prudente distancia a bordo
de una lancha privada. Media hora después, los buzos fijaron el lugar y se
lanzaron al agua. Pasados 30 minutos, uno de ellos ascendió y dio la voz de
alerta: "¡Los rieles están ubicados, señor ministro!". El juez respondió:
"Muy bien, comiencen a subirlos". Los objetos yacían a unos 15 metros de
profundidad y efectivamente el primero en aparecer era un pedazo de riel
que medía unos 70 centímetros. Aunque enmohecido y lleno de adherencias,
conservaba su estructura. En un extremo tenía un orificio de unos cuatro
centímetros de diámetro como para atar algo. Los otros trozos fueron
saliendo desde el fondo amarrados a cuerdas. Cada uno fue examinado por
Guzmán y fotografiado y medido por los funcionarios policiales.

Era imposible saber en ese instante si atados a ese metal cayeron desde
helicópteros cuerpos de prisioneros y así lo dijo el propio Guzmán más tarde.

Después de más de dos horas, la diligencia se dio por finalizada. Los ojos
del magistrado y los de su equipo examinaban una y otra vez los trozos y
luego intercambiaban opiniones. Obviamente sus reflexiones apuntaban a si
eran o no aquellos mismos trozos de rieles con los cuales los mecánicos del
Comando de Aviación del Ejército (CAE) le habían dicho al juez que los
cuerpos eran arrojados al mar.

"Obviamente estamos contentos con el resultado de esta diligencia, porque
vinimos a buscar rieles y hallamos rieles", dijo el juez Guzmán ya de
regreso en tierra. Pero inmediatamente agregó: "Aunque es imposible afirmar
si se trata o no de los mismos rieles con que los prisioneros fueron
arrojados al mar. Eso no se puede afirmar ni tampoco descartar en este
momento. Sólo después de que se realicen las pericias que hay que hacer,
podremos tener alguna certeza de qué piezas realmente se trata. Sólo
tenemos presunciones".

Algunos ex agentes de la DINA, los menos y de baja jerarquía, como Nibaldo
Jiménez, han revelado al magistrado que en algunos centros de detención
había trozos de rieles recién cortados que se usaron para sumergir
cadáveres en el mar desde helicópteros.

Entre 1974 y 1978 al mar fueron lanzados entre 400 y 500 cuerpos de
prisioneros. La mayoría desde las costas de Quintero, aunque también
ocurrió en San Antonio y Rocas de Santo Domingo. La información está
establecida en la investigación de Guzmán, en lo fundamental en el proceso
Calle Conferencia, por la desaparición de la cúpula clandestina del Partido
Comunista. Un reportaje sobre estos vuelos de la muerte fue publicado en La
Nación Domingo el 23 de noviembre de 2003.

También hay antecedentes en la investigación por la muerte de Marta Ugarte,
el único cuerpo que devolvió el mar, en septiembre de 1976, y que apareció
varado en Los Molles. El ex agente que ató mal el cuerpo de Ugarte declaró
ante el juez y reconoció que él le amarró un riel.

PERSISTENCIA DE NEGATIVA

Pero los pilotos de los helicópteros Puma, todos oficiales de Ejército del
CAE y algunos integrantes de la DINA, siguen negando por años y hasta hoy
su participación en los viajes de la muerte, lo que ha retardado la
investigación. Cinco de ellos están procesados. Entre ellos está el piloto
del helicóptero del ex dictador Augusto Pinochet, Antonio Palomo, piloto
además de la Caravana de la Muerte.

No obstante, han sido los suboficiales hoy retirados, quienes fueron los
mecánicos de los helicópteros, los que en el año 2003 comenzaron a hablar,
a veces presionados por los procesamientos.

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23 de noviembre de 2003
La Nación, Chile

EL DESTINO DE LOS DETENIDOS DESAPARECIDOS DE LA DINA EN LA REGIÓN METROPOLITANA

Ángeles de la muerte

Una exhaustiva y larga investigación del juez Juan Guzmán y su equipo de
detectives del Departamento V logró develar el mejor secreto guardado por
la DINA: el destino de sus desaparecidos en la Región Metropolitana. La
operación sistemática fue realizada por los pilotos y mecánicos de los
helicópteros Puma del Comando de Aviación del Ejército entre los años 1974
y 1978.

....

Note:

http://www.lanacion.cl/p4_lanacion/site/artic/20031122/pags/20031122213251.html

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