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Kissinger, l'eterno impunito

Ormai Kissinger non viene piu' invitato nelle cerimonie del jet set e neanche come conferenziere, e cio' a causa della riconosciuta esperienza come promotore di atti criminali in Sud America, come rivelato dalla declassificazione dei docuementi denominati " Freedom acts"
27 settembre 2004 - Sanjuana Martínez
Fonte: Proceso, Messico

Henry Kissinger, el eterno impune

San Francisco, 27 de septiembre (apro).- En Estados Unidos a Henry
Kissinger ya no lo invitan a glamorosas ceremonias ni como asistente, mucho
menos de conferenciante; todo esto gracias a que su largo expediente
criminal ha salido a la luz publica durante los últimos años, a través de
la desclasificación de documentos del Acta de Libertad.

Sin embargo, Kissinger el impune (Fürth, Alemania 1923), estará contento al
comprobar que en México aún le tienen respeto y admiración, especialmente
los "hombres" de negocios que organizaron su cumbre en Veracruz, estado
donde, precisamente, la impunidad es alimento cotidiano. Y es que el
exsecretario de Estado de Richard Nixon y asesor de Seguridad Nacional del
gobierno estadunidense entre 1969 y 1973, muestra una tristeza inusitada en
su rostro al comprobar que en su país, se descubren con frecuencia sus
crímenes contra la humanidad cometidos en Chile, Timor Oriental, Vietnam o
Bangladesh.

Tal vez, los "hombres de negocios" congregados en Veracruz no sepan que al
aplaudir a Kissinger, están aplaudiendo a un hombre acusado de genocidio,
un sádico que disfrutó con las masacres perpetradas en Vietnam bajo sus
planes imperialistas o en el genocidio y golpe de Estado en Bangladesh,
apoyado y financiado por él; o en la matanza de 200 mil civiles a manos del
Ejército de Suharto, en Timor Oriental, histórica masacre, precedida de un
encuentro entre el general y el trasgresor secretario de Estado de Gerald Ford.

Tal vez, estos señores mexicanos organizadores de tan magno acto, ignoren
que a Heinz Alfred Kissinger (su verdadero nombre) le persiguen desde hace
unos diez años una serie de jueces por el mundo y que enfrenta en su país
de origen importantes juicios criminales.

El mes pasado fue difundida una trascripción de una conversación telefónica
entre Nixon y Kissinger, divulgada por el Archivo de Seguridad Nacional de
la Universidad George Washington, en donde dice literalmente que el golpe
de Estado en Chile "se consolida" y en tiempos de Eisenhower "seríamos
héroes" porque se trataba de un gobierno (el de Salvador Allende)
pro-comunista.

Pero al ciudadano Kissinger le protege el establisment político y por lo
que se ve también el empresarial. Los jueces estadunidenses encargados de
juzgarle, le absuelven alegando "razones de Estado" para sus ominosos
crímenes. Reconocen que es culpable, pero sometidos al poder Ejecutivo no
se animan a condenarle y por tanto le convierten en un "eterno impune".

El último de estos valientes jueces fue Henry H. Kennedy, Jr.; un
magistrado que el pasado 17 de septiembre emitió un vergonzoso dictamen
sobre la demanda interpuesta en Estados Unidos por la viuda de Carmelo
Soria, Laura González Vera, contra el funcionario americano por el
asesinato del diplomático chileno.

El juez Kennedy se "lava las manos" en una sentencia de 21 páginas,
diciendo que aunque Kissinger apoyó y dio su conformidad al golpe de Estado
del general Pinochet, y luego aprobó la decisión del exdictador "de acabar"
con la oposición política, para después sustentar su régimen con un saldo
de 4.000 asesinatos; eso no "equivale" a que el funcionario estadunidense
autorizara y apoyara las violaciones de derechos humanos cometidas por
Pinochet y sus subalternos o diese "los medios" para liquidarlos.

El magistrado pasará a la historia de la abyección jurídica de Estados
Unidos, porque dictamina que no se le puede considerar inductor, cómplice,
encubridor o autor de los crímenes. Éste es uno de tantos juicios que
Kissinger enfrenta en el mundo.

El primero en requerirlo oficialmente fue un juez francés que solicitó su
comparecencia ante un tribunal de París por su participación en el golpe de
Estado de Augusto Pinochet, esto aprovechando el anuncio de su visita a un
evento. Kissinger canceló su viaje y por lo menos sabemos que no volverá a
ver la Torre Eifeil; al menos in situ.

Luego en Chile se interpuso otra demanda en su contra por crímenes contra
la humanidad; después en Argentina por su colaboración en los asesinatos
cometidos en la llamada Operación Cóndor. Y recientemente en España, por el
genocidio cometido durante la dictadura de Augusto Pinochet.

Sabemos que Kissinger no pisará más estos países, aunque se consuela
viajando a México, donde la ignorancia o, peor aún, el apoyo de los
"hombres de negocios" de Veracruz le convierten en un "digno ponente", sin
contar para nada su expediente criminal.

Pero a Kissinger no sólo le persiguen los jueces, también los periodistas
empeñados en desvelar su verdadero siniestro perfil. El periodista
Christopher Hitchens es autor del libro "Juicio a Kissinger", editado en
español por Anagrama. El autor asegura que el exsecretario de Estado
estaba, hace unos años, acostumbrado a viajar por el mundo protegido por la
realpolitik hasta que se percató de que la "jurisdicción universal" podría
sentarle en el banquillo de los acusados.

En una excelente investigación periodística y con base en documentos,
muchos de éstos aún no publicados, y un amplio estudio de material
desclasificado, Hitchens ofrece un devastador reporte sobre los crímenes
cometidos por Kissinger.

Sobre el caso chileno escribe:

"Los documentos desclasificados revelan que Kissinger formó un grupo en
Langley, Virginia, con el propósito de aplicar una política de doble vía en
Chile: una de diplomacia ostensible, y otra desconocida para el
Departamento de Estado o el embajador en Chile, Edward Korri que era una
estrategia de desestabilización, secuestros y asesinatos encaminados a
provocar un golpe militar."

El periodista ofrece suficiente documentación que demuestra la
participación de Kissinger en la Operación Cóndor y explica que aunque
encontró una "asombrosa" cantidad de material deshonroso contra él, sólo
incluyó en el libro lo necesario para establecer las bases de una acusación
penal por "crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad y por delitos
contra el derecho consuetudinario o internacional, entre ellos el de
conspiración para cometer asesinato, secuestro y tortura".

Hitchens documenta, además, "las hazañas criminales" de Kissinger en Timor
Oriental, Vietnam, Bangladesh o Irak, donde apoyó a los kurdos para que se
levantaran contra Saddam Hussein en 1974 y 1975 para después abandonarlos
en su exterminio en las colinas donde vivían.

¿Qué calidad moral puede tener un conferenciante que afronta estas graves
acusaciones? En diferentes países del mundo donde impera el Estado de
derecho, ninguna; pero en México, donde los jueces y el Poder Judicial aún
no se animan a juzgar a nuestro Pinochet (Luis Echeverría), el país se
convierte en un estupendo refugio para malhechores. La prueba, es que
durante la estancia del funcionario estadunidense en Veracruz, ningún juez
mexicano molestó al honorable señor Kissinger.

No vale fingir demencia. Quiénes "reconocen la labor" de un impune, se
convierten en cómplices. La obligación es de todos, lo demanda la humanidad.

Note:

http://www.proceso.com.mx/anapol.html?aid=27049

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