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Venezuela: i medici cubani del progetto Barrio adentro

13 novembre 2004 - Yensi Rivero
Fonte: IPS

Cubanos barrio adentro

CARACAS, nov (IPS) - Cuando se enferma uno de los tres hijos de Gladys en Los Jardines del Valle, barriada pobre en el suroeste caraqueño, ella ya no baja desde el empinado callejón que habita para buscar asistencia médica: ahora va donde su vecino, un médico cubano de la Misión Barrio Adentro.

"Vivo un poco más tranquila. Si uno sale de noche con un niño enfermo tiene que arriesgarse al malandraje (la delincuencia), y es un gran alivio tener a un médico en la zona, cerca del rancho”, la humilde casita desde cuya puerta habla con IPS.

Gladys es atendida por uno de los 13.000 médicos cubanos que se han instalado en los dos últimos años en barriadas pobres de Venezuela, como parte del programa social que el presidente Hugo Chávez agita como bandera, y al que políticos y analistas atribuyen parte del éxito electoral cosechado por el gobernante en el referendo de agosto sobre su mandato.

Angel Buró, de 35 años, es uno de esos médicos. Trabaja en La Cumbre, aglomerado de “ranchos” en la cima de una colina con extraordinaria vista de Caracas, pero sin calles pavimentadas, agua potable ni servicios sanitarios. “Me vine de La Habana hace un año. Allá dejé a mi hijo de seis años y a mi esposa”, cuenta Buró a IPS mientras a su alrededor algunos niños corretean y levantan polvo jugando al béisbol con pequeñas piedras en lugar de pelotas. “Cuando me pongo melancólico, me asomo a la puerta del módulo y disfruto de la vista de la ciudad”, explica.

El "módulo" es una de las 4.600 casitas de ladrillo, de 50 metros cuadrados y dos plantas, que funcionan como vivienda del médico y, a la vez, como consultorio para la comunidad. Antes de habitar allí, Buró vivió con una familia de La Cumbre, y en la sala de esa casa atendía a los pacientes.

Su estipendio es de 200 dólares al mes. Tiene 250 familias a su cargo y atiende hasta 60 pacientes en un día, entre los cuales “hay quienes viven en pobreza extrema, en ranchos que no tienen baños sino letrinas”. Intenta prestar una asistencia integral, “al punto de que a veces ayudo a los muchachos a hacer sus tareas” escolares.

La construcción y equipamiento de cada módulo cuesta 50.000 dólares al Estado, “y nuestra meta es tener 12.500 al cabo de pocos años”, dijo a IPS el médico venezolano Juan Carlos Marcano, coordinador del programa Barrio Adentro.

De momento hay 85 módulos de Barrio Adentro en Caracas, pero muchos otros médicos del programa despachan desde viviendas u otros espacios, en sedes comunales.

"Esto era el estacionamiento de una iglesia, que sólo tenía fines lucrativos. Los miembros de la comunidad tomamos el espacio para iniciar la construcción de este módulo de la misión”, señaló a IPS José De Matos, líder comunal en Los Jardines el Valle, mientras mostraba el pequeño centro como un trofeo local.

La misión ha logrado atraer a apenas 1.000 médicos venezolanos, de los 55.000 que agrupa la Federación Médica de este país, y de los cuales 25.000 ejercen en el sector público, 20.000 en el privado y 10.000 están desempleados, según la organización sindical.

“Convocamos a los médicos venezolanos a sumarse al programa, mediante comunicados de prensa, y no obtuvimos la respuesta esperada, a pesar de que en Venezuela es un requisito que los médicos recién graduados hagan un año de ‘pasantía rural’, que puede ser en un pueblo, una comunidad indígena o un barrio urbano”, comentó Marcano.

El sindicato médico replicó exigiendo condiciones comparables a las de otros países de América Latina para el ejercicio de la profesión. “No es posible que en nuestro país un médico que se inicia gane apenas 200 dólares al mes y un especialista con 30 años de experiencia, gane 400 dólares, cuando en países como Costa Rica, un especialista puede ganar 3.000 dólares mensuales”, señaló a IPS Rafael Méndez, portavoz de la Federación Médica.

Ese salario inicial de 200 dólares, que perciben los médicos del sistema estatal, corresponde a contratos de tres a seis horas diarias y de tres a cinco días a la semana, según la institución. En cambio, en el sector privado, un médico de Caracas puede cobrar entre 15 y 40 dólares por consulta.

“En Venezuela, un obrero gana aproximadamente 375 dólares al mes, 175 dólares más que un médico. Los médicos deberíamos ganar al menos 1.000 dólares mensuales”, agregó Méndez.

Según documentos del sindicato, el sueldo de un especialista en Argentina es de 1.400 dólares y en Chile de 2.000 dólares, mientras en Colombia un médico general recibe 1.700 dólares mensuales.

Por otra parte, el portavoz de la Federación Médica estima que “con Barrio Adentro se pretende ideologizar la salud y no se resuelve el problema de fondo: la crítica situación que atraviesa el gremio, afectado por una condición muy poco digna para el ejercicio de la profesión”.

A su juicio, “la actitud gubernamental predominante ha sido ignorar al gremio y al sector de la salud en general. Las redes de ambulatorios existían antes del gobierno de Chávez (iniciado en 1999). En 1992 había 80 ambulatorios en zonas pobres de Caracas, pero desde 1997-1998 empezaron a desarticularse, con la diatriba política”, sostuvo.

Los ambulatorios, policlínicas públicas para la atención básica de salud, se están desarmando o transformando en unidades de Barrio Adentro. El plan del Ministerio de Salud y de gobernadores y alcaldes elegidos el 31 de octubre es integrar progresivamente todo el sistema.

Hasta ahora la mayoría de los casos atendidos por Barrio Adentro son de parasitosis, desnutrición, diabetes e hipertensión. Los dos primeros coinciden con los más graves problemas de salud pública en este país de 25 millones de habitantes de los cuales 17 millones son pobres.

“El dengue, la tuberculosis, el paludismo y hasta la violencia también son graves problemas de salud pública, en especial en los sectores pobres”, indicó a IPS José Reyes, presidente de la Sociedad Venezolana de Salud Pública.

A su juicio, “Barrio Adentro es un programa bueno. Pero no se resolverá nada si no se crean verdaderas redes entre todos los ambulatorios y hospitales del país, y mientras cada centro trabaje por su lado”.

Destacó que “la desarticulación de la información no permite que se tengan estadísticas fidedignas para resolver los problemas de salud”.

Barrio Adentro es víctima de ese problema: no hay números precisos sobre su acción. Si se llevan esas cuentas, sólo Chávez parece saberlas, pues ha dicho en su programa semanal de radio y televisión que se han realizado decenas de millones de consultas.

El ministro de Sanidad, Roger Capella, no ha contestado pedidos de entrevista de la prensa extranjera.

Cada consultorio de Barrio Adentro cuenta con equipamiento básico: una camilla (a veces), un escritorio y sillas, carteleras con recomendaciones sanitarias, un aparato para medir la tensión arterial y un nebulizador.

El médico lleva una historia clínica sencilla de cada paciente. No hay computadora para registrar los datos ni para transmitir información estadística o epidemiológica.

La atención médica es primaria, se suministran algunos medicamentos, la mayoría de origen cubano, y los pacientes son remitidos a un hospital cuando requieren tratamientos o diagnósticos más complejos.

Hasta ahora el proyecto se financia únicamente con el excedente de ingresos petroleros, producto de los elevados precios internacionales del crudo. Pero el próximo año se aspira a incluir este plan en el presupuesto nacional de salud, y asignarle hasta 1.300 millones de dólares, dijo Marcano.

El presupuesto ordinario de gastos del Estado en 2004 se cifró en 26.000 millones de dólares, de los cuales 6,3 por ciento, unos 1.670 millones de dólares, se asignaron al Ministerio de Salud. También las gobernaciones y las alcaldías destinan parte de sus recursos a gastos de salud. (FIN/2004)

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